Una vida en espiral.

Vamos a odiarnos a ratos y a comernos a besos cuando nadie nos observe.
Hagamos silencio, y aparentemos no saber.

Venga, hagamos la ley del más fuerte,
del que no sufre…
como en la selva, como en la vida,
sin gravedad. Sin tiempo.

Silencios desgarradores de los que en parte, destruyen.
Venga, hagamos como si no. Juguemos.

Tratemos de aguantarnos la mirada en la distancia,
si, esa que me delata a ratos. Siempre.
Que me pueden las ganas de quererte,
de sentirte.

Vamos a retarnos con las manos,
que con la mirada aun me sabe a poco.
Veo como pasa la esencia del tiempo entre mis dedos,
como se escabulle sin remedio.
Estamos tan cerca y tan lejos al mismo tiempo
que quisiera desbordar centímetros. Hacerlos desaparecer.

Sólo deseo que llegues,
que tu mirada diga ven y yo pueda dejarlo todo,
que aparezca el sentimiento primitivo de amar. El de antes.
Y hagamos de la vida un rato.

Y que luego lea en tu mirada que vuelves a pensarlo,
y me calles con un suspiro.

Que si vivo en ti,
prefiero vivir en bucle para sentirte todas las veces.
Nada mejor que vivirte en espiral,
que vuelvas a retarme con la mirada y tenga que esperar para encontrarme contigo.
Porque al encontrarte, siempre quiero volver a empezar.
A empezarte.

Norte y Sur

Lo mismo que una brújula sin norte y sur,
que un espacio tridimensional en dos dimensiones,
que el tiempo sin segundos,
que un libro sin letras.

La misma sensación de incompleto.

Igual que un mundo sin libertad,
que un sonido mudo,
que un suspiro vacío de sentido,
que una mirada intensa que no deja huella.

Son conceptos imposibles.
Hacen falta dos partes para ser entendidas…
pero pueden existir.

Y si, el caso es que yo existía.

De repente apareció,
me arriesgué…
Y lo volvería a hacer mil veces más.

Ahora el tiempo es otro,
improvisado y repleto de risas.
Los conceptos tienen varias definiciones,
y convierten mi vida en completa.

El incompleto se esfuma,
vuela.

Parece ayer cuando escribí que todos debíamos arriesgar.
Hoy, aseguro que ser valiente funciona.
Que lo opuesto, completa.
Que en la vida se gana sin miedo.
Que las miradas hablan, gritan…

Hoy, aseguro que ser y dejar ser, llena.
Tú, lo haces.

Traslación

Y es que me miras así, de esa forma que no es nada y lo es todo a la vez,
…y me desarmas.

Como ajena incluso a la traslación de la tierra, veo el sol siempre desde cualquier rincón. He llegado a pensar que está en tus ojos, que son ellos los que giran en torno al sol… bendita gravedad que sale de tu ombligo y me enseña el verdadero sentido del equilibrio.

Parece casualidad, pero yo sé que no lo es.
Me río de los 106.200km/h a los que se desplaza la tierra… tendrían que medir la velocidad de mi corazón al mirarte y encontrarte en ella.

¿Y qué me dices del tiempo?
Se que la gente cuenta que es relativo…. (véase fenómeno de la dilatación del tiempo*)
pero que no se engañen, jamás sabrán la magnitud del fenómeno hasta que no se crucen con tu risa durante al menos tres segundos.
Ver cómo avanza sin medida y a la vez se mantiene en suspenso. Un no tiempo perfecto.

Primavera, verano, otoño, invierno y cada una de sus consecuencias que tu apaciguas. No hay frío contigo, ni calor sin ti.
No hay lluvia ni viento, ni hojas caídas, ni abrigos esperando a ser usados.
¿Para qué?

Es la distancia a tu mirada lo que modifica la temperatura…y hasta haces la distancia relativa.
Si conviertes 150.000.000 km en nada, en un simple abrir y cerrar de ojos.
Me sobra cualquier distancia y cualquier espacio.
Odio el frío.
Y los abrigos.

…pero me gusta pensar que podemos modificar los fenómenos físicos a base de miradas, risas y sueños.

 

*La dilatación del tiempo es el fenómeno predicho por la teoría de la relatividad, por el cual un observador observa que el reloj de otro (un reloj físicamente idéntico al suyo) está marcando el tiempo a un ritmo menor que el que mide su reloj. Esto se suele interpretar normalmente como que el tiempo se ha ralentizado para el otro reloj, pero eso es cierto solamente en el contexto del sistema de referencia del observador. Localmente, el tiempo siempre está pasando al mismo ritmo. El fenómeno de la dilatación del tiempo se aplica a cualquier proceso que manifieste cambios a través del tiempo.

Su sonrisa.

Un día, por ejemplo, hoy.
Parece ser un día como otro cualquiera, monótono, aburrido y repleto de malas noticias; de esos en los que el tiempo pasa tan despacio que parece detenido.

Y de pronto, tú.
Y esa sonrisa que siempre me saca de la realidad.
No tengo conciencia de quién eres, pero estás presente en la distancia.
Nos cruzamos, te miro, sonríes…y el tiempo vuela.
Y yo también vuelo.

Y sólo eso. Nada más.
Un día y otro y otro…
Y otro más.
Arriesgar, o quizás no.

Nadie nunca me había contado el secreto,
sí, ese.

Las sonrisas son máquinas de tiempo.
Su sonrisa lo es.

Y arriesgué.
Perder delante de mis ojos algo tan perfecto era perderlo todo.

Hoy es máquina del tiempo, es reloj, es aguja, es tiempo.
Esa sonrisa que me saca de la realidad a la vez que me acerca a ella,
que hace que la mía esté.
Constante,
pura, inquieta, noble.
Quién sabe si el tiempo pasa o no…
está.
Y así todo parece diferente.

Que el tiempo no sea un impedimento para bajarte del mundo.
El tiempo es tuyo…eres tú.
Mi más perfecta máquina del tiempo.

Mis días y tú (06.45-11.00 Parte I)

06:45, suena el despertador y luego, tú.

6:50, me he vuelto a dormir, pero abro los ojos y te pienso.

6:55, te pienso.

No hay remedio

6:57, ¿en serio?…
No sabía que el tiempo podía pasar tan despacio… igual es porque no estás aquí.

7.15, y sigo sin entenderlo…

7.20, tú.

7.21, tú.

Así comienzan mis días, todos. Sin remedio. Contigo.

8:30, eres mi verano, éste y todos, cada uno de ellos.
25 grados, 40 en cuanto te pienso. Y eso sólo tiene un nombre, el tuyo.

8:40, te escucho y estás, pero a medias. Y entonces mi cabeza piensa el doble.

Objetivo: tú.

8:42, tú.

8:45, tú.

Sigo sin entenderlo…

9:03, he vuelto a mirar el móvil para ver si estás, y estás, pero de nuevo a medias.

9.07, en silencio pero pensándote a gritos, cada poro concentrado en que sonrías.

10.00, pienso en que si tus ojos están apagados, sin esa luz tan tuya, yo no puedo mirar el mundo de la misma forma, porque no estás.

10.03, tú.

Y tu voz incompleta.

10:10, escribir párrafos eternos para animarte, que la probabilidad sea una entre un millón, pero que mis manos fluyan solas con tal de encontrar esa mitad perdida en tu sonrisa.

10.23, pienso en la probabilidad y en que contigo siempre me funcionó arriesgar, arriesgarlo todo y sin excusas.

10.30, arriesgo
Y gano.
O quizás no.

10.41, un nudo en el estómago, tú sin completar. Y yo quiero que lo estés. Es sencillo de decir, no tanto de hacer, pero pienso en una estrategia y por un segundo, te hago reír.

Y todo cambia por ese segundo, e intento sentirlo como un mundo para coger fuerzas y encontrar otro segundo igual, o que sean dos.
Con dos, yo sonrío.

10.53, dos segundos de ti al completo son dos meses de mí repletos.

10.54, tus pies fríos sobre mí, el refugio de mis noches en vela.

11.00, creo que no sólo eres mi verano, también mi invierno.

-3 grados en la calle, mi cuerpo a 40 sin remedio.

#hatewillneverwin

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‪#‎prayfororlando‬ ‪#‎stophomofobia‬ ‪#‎hatewillneverwin‬ ‪#‎respect‬

Amar libremente, sin medida.
Y más aún sin miedo.
Amar por encima de todo y de todos.

Que nadie nos quite la licencia de sentir sin pensar, de volar al lado de la persona que nos hace ser, de vivir intensamente sin tapujos.
Que nadie tenga que esconderse… que el amor está por encima de todo, porque la vida es eso, sentir y disfrutar con quien se arriesga a tu lado. Mirada, piel… alma, no importa el resto.

“Respeto: consideración de que algo es digno”
Y qué hay más digno que ser feliz, que ser persona, en cualquier circunstancia.
Y sentir.

Ponte en mi lugar.

Ponte en mi lugar,
en ese lugar de espacios infinitos,
de ropa entrelazada,
de miradas furtivas y besos robados.

Ponte en mi lugar,
a tu lado,
y aunque lejos, muy cerca.
Convirtiendo al mundo entero en nuestro aliado,
…que sabe que al mirarnos, debe pararse,
y así, eliminar los límites incluso de la gravedad.

Adiós las leyes de la física,
las pones patas arriba hasta a ellas.
Y es que no existe nada capaz de explicarnos…,
(me refiero a ti y a mí),
de explicarle al mundo que pararse es poco cuando nos siente,
o nos intuye mirándonos.

Ponte en mi lugar,
que me despierto y sólo pienso en(loquecerte)
que me sostienes sobre líneas invisibles,
que consigues que la emoción en los niños el día de Navidad sea nada.
Ojalá vieran la mía al despertarme…
si es contigo.

Y que cuando es, no hay quien la borre.

Que no hay quien nos borre,
quien nos haga olvidar que cuando somos,
no sólo somos
Sino Más.

Ponte en mi lugar,
cuando intervengo en el mapa de aquello que no dices,
y descubro caminos sin límite
como ese que recorrería cada día…
Si, el que comienza en la línea del omóplato
y termina…
donde termina la pasión en ese espacio infinito.

Ponte en mi lugar,
pero ponte en mi lugar cuando yo estoy en él.
Así, disminuyendo la distancia por momentos…
hasta hacerla desaparecer.

Todo.

Todo.
1-Designa un conjunto como una unidad o refiriéndose a la totalidad de sus elementos.
2- determinante indefinido
Indica que la persona o cosa a la que se refiere el nombre al cual acompaña reúne en su totalidad las características propias de las personas o cosas de ese tipo; tiene valor ponderativo.
3-Indica la unicidad del nombre al que acompaña.

Cuando una simple palabra se convierte en la mejor definición. En la única.
Cuando el tiempo se hace relativo, pero querrías extender la relatividad al contexto de esa única palabra. Del todo más completo jamás visto.
Cuando evitas mirar el reloj e incluso el calendario porque todo tiempo es poco a su lado.
Cuando lo complicado se convierte en sencillo, y es únicamente porque está.

Y lo evito. Y estás.

Cuando las sonrisas se desbordan con miradas.
Cuando el todo es pequeño, insignificante.. y de nuevo, las circunstancias son pero el alma es mucho más.
Es tanto…
Es todo.
Ves, todo.
Ahora si, todo.

Y las desbordas. Y es. Eres.

Cuando hasta los versos pierden su capacidad, porque solo puede ser una palabra.
No hay verso, hay beso.
Y hay, todo.
Cuando no hay límite, ni espacio. Y si lo hay se define a partir de años luz.
Cuando la magnitud de la definición de “todo” es en sí misma nada a su lado.

Todo eres Tú. Sin más definición.

T
O
D
O

Cuando lo fugaz puede ser infinito.
Cuando queda, como huella imborrable en cada segundo.
Porque cierras los ojos y ahí sigue.
Sin remedio.
Sacando una sonrisa igual de infinita que su presencia.

Que tu presencia. Que tú.
Todo.

Yo no he sido.

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Yo no he sido…
es que hay algo dentro de mí que actúa inevitablemente al ritmo de tu mirada.

Yo no he sido,
o quizás si.

Es una reacción irracional,
pura,
sincera,
enteramente explícita.
De mí para ti,
tuya.

Inherente, incontrolable, instintiva, ineludible…
Urgente.
Necesaria.

Sencilla.
Extremadamente perfecta…

…sinonimia perfecta que te define.

Yo no he sido,
o quizás si.

De cuando un día se convirtió en dos…
y una mirada en un mundo a parte.
De cuando respirar no es un verbo infinitivo,
sino un adjetivo infinito,
y vuelves no es un presente de indicativo cualquiera,
sino más bien un sueño a diario.

Has convertido la sonrisa en anáfora diaria,
y la sensación de plenitud ya no es retórica…

y yo no he sido,
o quizás si.

Pero sólo se que yo soy
si tú eres.

Me gusta.

Qué fácil parece todo a través de la pantalla, cuando damos a “me gusta” en publicaciones ajenas sin tener que personalizar las palabras…

Qué fácil parece todo cuando nos sentimos identificados con algo, lo compartimos y esperamos que la persona a la que va dirigido, lo entienda.

Qué difícil el tiempo de espera, los silencios, los comentarios vacíos, los mensajes que no llegan, las horas de conexión cuando las líneas siguen en azul.

Por eso hoy, me salto el presente.
Decido escribir yo mis propios “me gusta” sin necesidad de buscarlos, para demostrar que se puede.

Me gusta levantarme y escucharte si estás lejos,
que me imites por pesada pero tu voz te delate, porque en el fondo, te gusta…
Y es que… me arriesgo a ser pesada si eso supone mantenerme cerca un minuto más.

Me gusta la normalidad, que todo simplemente sea.
Me gusta que suene el móvil y sentir nervios por si eres tú.
Y que seas, y que todo el mundo entienda en mi sonrisa que estoy siendo feliz.
Me gusta pensar en ti, un momento sí y otro también.

Me gusta reírme por no saber explicar algo y que me digas: venga, otra vez.
Y reírme, todo el rato.

De pronto, notar mi piel de gallina y ser consciente de que eres tú.

Me gusta darte la mano a escondidas en un taxi, mirarnos y sonreír.
O solo rozarnos por error mientras andamos y cruzar una mirada cómplice de esas que hablan. Casi gritan.

Me gustan esos momentos sólo nuestros y de nadie más.
Me gusta.

Me gusta cómo cuidas a todos,
y cómo me cuidas.
A tu manera, esa perfecta que tu tienes.

Tus sutilezas, todas.
Porque son tuyas y te hacen ser.

Me gusta cuando me miras, sonríes, dejas de sonreír y apartas la mirada, me vuelves a mirar… y sonríes definitivamente.
Y cuando apartas la mirada porque estás pensando.
Cuando parece que el mundo se para y que nadie más existe.
Y cuando todos dejan de existir.
Porque no nos importa, nada.

Me gusta cuando improvisamos tardes,
cuando son perfectas simplemente porque estás.
Cuando somos capaces de convertir 10 horas en 10 minutos,
y cuando nunca son suficientes.

Me gusta cuando puedo escribir “me gusta” sin límites.
Cuando los vacíos son repletos en si mismos.
Cuando son.
Cuando es.
Eres.

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